Pasaje De Ida, 33 de Júbilo de 2009. Tarde (piaste)
Querido Diario:
Hoy por fin he logrado levantar mi humanidad del camastro, luego de las febriles jornadas de la semana próximo pasada. Sobra decir que las mismas han sido cuando menos difíciles, con los niños salticando sobre el colchón al grito de "porcina, porcina", las pilas de ropa y platos acumulándose sobre el fregadero y (para ponerle la cereza al postre) el llamado de Tramontina desde su cobarde guarida en Chapalmadal.
No sólo he sufrido las consecuencias de la febrícula en mi ya frágil estructura corpórea, sino que también he debido soportar por enésima vez la lasceración de mi vaqueteado órgano coronario. Sin enverga, esta mañana ya recuperada del ardor cefálico y ante la imperiosa necesidad de reconectarme con el mundo, abrí mi casilla de mail que ávidamente comenzó a llenarse: Casinos online, extensiones peneanas, cursos de alfarería x correspondencia... lo mismo de siempre hasta que llegué al fatídico remitente. Cut and paste:
Para: evadam
Asunto: Hinchada las pelotas!
Estimada Evadam:
Necesariamente envío estas líneas para avisarte que me hallo saturada por la presencia de tu concubino. Los primeros días se comportó de manera afable y hasta llegué a pensar que sería tal vez una buena idea tener un hombre en casa. Prontamente me di cuenta de mi error, dado que alimentando a las aves de corral que suelo engordar para las festividades paganas, contrajo un virus denomidado NH3, conmunmente conocido como la "Fiebre del ganso". Imposibilitada de hacerme cargo de su humanidad toda, te lo envío en una encomienda vía bus, junto con unos alfajorcitos de chorizo colorado para endulzar el mal trago.
Espero sepas disculparme las molestias,
Tuya,
La abuela Goye
Tremor. Paúra. Un Tramontina aquejido de fiebre y dolor estaba en camino a mi morada y yo no estaba dispuesta a recibirlo para poner paños frios sobre su acalorado cuerpo. No. No esta vez. Harta ya de que mi vida parezca una mala novela de Orín techado, junté algunos petates, dejé a cada uno de mis niños un bife (aunque no soy partidaria de la violencia) y un cubo de maní sin pelar en el microondas y partí con rumbo desconocido.
Ahora aqui meayo, en un barsucho con waifai en Camino de Cintura. Oh Evadam, que será de tí lejos de casa? Nena va a ser de tí?
