lunes, junio 28, 2010

NEGRO

Querido Diario:


Estoy aturdida. Estoy confundida. No hayo las palabras que me describan. No oyo mas que el doloroso eco de mi alma que aúlla y bachetti lastimosos gritos.


No se ni siquiera como he llegado hasta esta alcantarilla. No se cuando es que ha comenzado a llover. No estoy segura a quien pertenece la mano rugosa que acaricia mis empapadas grenchas a modo de consuelo. No sé si el boleto de acá a Isidro Casanova es 2 o 2.25.


Mi mente sólo rescata el recorte de mi cuerpo frente al portón de poliuretano de Tramonta, en su mansión de Barrio Garque; mi mano cogiendo la aldaba de bronce en forma de palo de job; mi gesto de sorpresa al ser una pequeña mujer, de róndicas proporciones y aporcinadas mejillas quien abriere la puerta en vez del abetunado Tramonta. Una vez salida del yok inicial disponíame a esputular el motivo de mi visita cuando los ojos de la fémina inyectáronse en lágrimas.


-Signorína Evadamme? -asentí. Su rostro mutó en un rictus de sorpresatta e incredulidát- Sonno putto qui non donno crédito a los mios occios!!


Confundida, así a la península de la itálica que casi se deshacía en mis manos de llanto tanto e inquirí nuevamente. -Ehmm.. si, vengo a ver a Tramontina.- El sólo pronunciamiento de su nombre dibujaba una sonrisa en mis labiales superiores y llenábame el cuerpo de esperanza la carroza. No lograba entender pur cuá me habia llevado tanto tiempo darme cuenta de que la respuesta estaba allí y que indefectiblemente todos los caminos llevan a Tramonta. El es EL y siempre lo había sido.

Sinenverga mis polucionadas ensoñaciones diurnas de un futuro con niños cuadrillé y una casa con patio y pelopincho en Loncháms se vieron rápidamente opacados por el gesto adusto de la signora, quien apartandose bruscamente de mi lado, bajo la mirada para piadosamente esputularme:

-Signorina Evadamme.. il signore Tramontinna ha morto.

lunes, junio 21, 2010

Exorcismo de ELLA

Es como la sensación de humedecerse los dedos y apagar la última chispa de la velita de la torta. Y lo único que queda es el olor a cera quemada.

Es devastador. Es descorazonante. Agobia y asfixia saber que vaya Dios a saber por que motivo puse el corazón AHÍ, justamente AHÍ para darme cuenta de que nadie se dio cuenta.

Es casi tan doloroso como clavarse una astilla bajo la uña haber creído tan ciegamente. Yo me pregunto por que? Si yo nunca creo en nada. Si yo siempre desconfío. Si yo siempre me resguardé el corazón y las espaldas de todas estas cosas. Yo me pregunto por que justo con él le di franco a los patovas de la puerta y extendí alfombra roja para que pase.

Y ahora escribo y vomito frases como una quinceañera. Y se me caen las lágrimas, y se me cierra el estómago, y escribo la primera frase se me viene a la cabeza a ver si por ahí, tal vez me siento un poco menos estúpida. Y borro, elimino, cancelo, bloqueo para no seguir viendo palabras que hace tan poco fueron tan mias. Desconozco si la crueldad de exponerme a eso fue un bonus track o solamente un descuido. No se si serviría de algo enterarme tampoco.

Y ya lo sé. No me reconozco en este texto infantil y básico y casi digno de una puber en su despertar hormonal. No me importa. Me acovacho en un rincón a sentir pena por migomisma un rato largo.

Hoy mas que nunca me gustaría ser Eva y que mi destino esté pura y exclusivamente en mis manos y en los delirios de media tarde de mi cabeza. Y me pregunto quien o que estará escribiendo mi historia para rogarle unos capítulos de felicidad.

lunes, junio 14, 2010

Pronto Rafaella...

Querido Diario:

Soy la Tupac Amaru del amor.  Tironéanme caballos de fuerzas en direcciones diversas y siéntome impotente de decisión.

Extraño la seguridad y el confort de Tramonta, su afelpado asiento trasero curtido por el roce de nuestros cuerpos en los sudados veranos del GBA.
Extraño su estrepitosa carcajada carente de dentales y su manaza saraza sobre mi frágil mejilla arrubolada de deseo.
Extraño la seguridad de saber que su oscura corporeitud estará allí para mi.  Queriéndome no matter buót, aún en su extraña manera de querer.

Y extraño la afabilidad de Anibal.  Sus sinceros ojos y su boca llena de dientes finamente pulidos al linóleo.
Extraño las tardes de te con masas y las noches de masa y masa. Extraño su extraña afición a "Carozo y Narizota" lindante con lo psicópata.

Mis dedos recorren el teclado telefónico y marcan diferentes combinaciones alfanuméricas.  El fijo de Tramonta.  Corto.  El celular de Anibal.  Corto.  La pollería denfrente de la casa de Tramonta en Ramos. Corto.  El celular de Anibal again. Corto. Corto.  Corto. Corto.