Querido Diario:
Estoy aturdida. Estoy confundida. No hayo las palabras que me describan. No oyo mas que el doloroso eco de mi alma que aúlla y bachetti lastimosos gritos.
No se ni siquiera como he llegado hasta esta alcantarilla. No se cuando es que ha comenzado a llover. No estoy segura a quien pertenece la mano rugosa que acaricia mis empapadas grenchas a modo de consuelo. No sé si el boleto de acá a Isidro Casanova es 2 o 2.25.
Mi mente sólo rescata el recorte de mi cuerpo frente al portón de poliuretano de Tramonta, en su mansión de Barrio Garque; mi mano cogiendo la aldaba de bronce en forma de palo de job; mi gesto de sorpresa al ser una pequeña mujer, de róndicas proporciones y aporcinadas mejillas quien abriere la puerta en vez del abetunado Tramonta. Una vez salida del yok inicial disponíame a esputular el motivo de mi visita cuando los ojos de la fémina inyectáronse en lágrimas.
-Signorína Evadamme? -asentí. Su rostro mutó en un rictus de sorpresatta e incredulidát- Sonno putto qui non donno crédito a los mios occios!!
Confundida, así a la península de la itálica que casi se deshacía en mis manos de llanto tanto e inquirí nuevamente. -Ehmm.. si, vengo a ver a Tramontina.- El sólo pronunciamiento de su nombre dibujaba una sonrisa en mis labiales superiores y llenábame el cuerpo de esperanza la carroza. No lograba entender pur cuá me habia llevado tanto tiempo darme cuenta de que la respuesta estaba allí y que indefectiblemente todos los caminos llevan a Tramonta. El es EL y siempre lo había sido.
Sinenverga mis polucionadas ensoñaciones diurnas de un futuro con niños cuadrillé y una casa con patio y pelopincho en Loncháms se vieron rápidamente opacados por el gesto adusto de la signora, quien apartandose bruscamente de mi lado, bajo la mirada para piadosamente esputularme:
-Signorina Evadamme.. il signore Tramontinna ha morto.
Nos vemos en noviembre
Hace 7 años